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LA REVOLUCIÓN DE TERCIOPELO DEL 1989

Ante los ojos de Europa Central y del Este, uno de los años más importantes de la historia fue sin lugar a dudas el 1989. En esta fecha se derrocaron diferentes gobiernos comunistas y finalmente se derrumbó el muro de Berlín permitiendo la reunificación de Alemania del Este y el Oeste para dar lugar a un único país. Mientras todo esto ocurría, el gobierno de Checoslovaquia observaba los acontecimientos con nerviosismo y con plena conciencia de que ellos podrían ser los próximos en verse envueltos por la ola revolucionaria.

En Checoslovaquia se experimentaba un sentimiento ambivalente de excitación y preocupación, ya que las personas deseaban que el gobierno fuera reemplazado pero a la misma vez les preocupaba cómo se desarrollaría este cambio de poder. No fue hasta el 17 de Noviembre de 1989 que el pueblo se conformó una idea precisa de cómo cambiarían las cosas. En esta fecha el Movimiento de Jóvenes Comunistas organizó una manifestación en la ciudad de Praga para recordar los muertos causados por el Nazismo durante la Segunda Guerra Mundial – una manifestación que fue brutalmente reprimida por la policía y que desató una serie de arrestos y provocó muchísimos heridos entre los manifestantes.

Este fue el motivo que empujó al pueblo Checoslovaco a tomar las riendas de su destino. La ira no se exteriorizó en una serie de actos de violencia esporádicos sino en grandes manifestaciones contra el gobierno – la mayoría de estas ocurrieron en Letna y atrajeron a 750.000 personas. La luz que guiaba a los manifestantes era un hombre llamado Havel quien, junto a los otros, el día 3 de Diciembre de 1989 negoció con el gobierno y obtuvo su dimisión. Inmediatamente después se formó un “gobierno de responsabilidad nacional” con Havel como líder pero donde estaban representados los diferentes partidos políticos.     

En Checoslovaquia el cambio de poder se desarrolló de forma particularmente pacífica y fue por ello que se le denominó la Revolución de Terciopelo. No obstante, en el país aún existían problemas por resolver ya que la parte más externa – Eslovaquia – se sentía muy descontenta pues veía como el poder y  el dinero se concentraba en la parte oeste. Todo terminó en el 1993 cuando el país finalmente decidió separarse y nacieron dos naciones: Eslovaquia y la República Checa.

 LA REVOLUCIÓN DE TERCIOPELO DEL 1989

Praga Después de la Revolución de Terciopelo

Como en cualquier otra ciudad del mundo, Praga ha vivido muchos cambios desde finales de los años ’80 y principios de los ’90 del siglo pasado. Uno de los aspectos más importantes de la historia reciente de la República Checa es el hecho de que se ha logrado insertar en algunas de las organizaciones más importantes del mundo, y la ciudad de Praga es el epicentro de todo esto. Las más importantes son la NATO y la UE, a la cual entraron en el 1999 y 2004, respectivamente.

Políticamente hablando, la situación es estable y prevalece la democracia, tanto en la ciudad como en el resto del país. La dirección del país está subdividida entre dos partidos principales: el Partido Democrático Civil y el Partido Democrático Social – hasta el momento ninguno de los dos ha logrado un consenso de forma que no se ha ejercitado un monopolio político. Aún así, se creó un gobierno de coalición que fue electo en el 2010, con Vaclav Klaus como Presidente del país.

Ahora Praga es una ciudad vibrante y próspera que siente una gran satisfacción por las conquistas que alcanzó en el pasado. Aún así, los recuerdos del periodo anterior a la Revolución de Terciopelo son vívidos y seguramente permanecerán en la memoria durante mucho tiempo.

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